En una situación como la que se vive
actualmente, donde se conjugan una importante caída del
consumo de áridos, por el frenazo de la actividad de la
construcción, con una grave crisis de los mercados
financieros, resulta imprescindible analizar la
previsible evolución de la situación, las perspectivas de
futuro y las medidas que pueden proponerse y adoptarse, de
ser posible, por empresas y administraciones, con el
apoyo de las asociaciones, en orden a optimizar la actividad
empresarial, y garantizar en todo caso las exigencias
legales y sociales de una sociedad avanzada, que no puede
renunciar a los logros conseguidos.
Las empresas del sector deben conocer
los condicionantes de la situación actual y las previsiones,
para adaptar y mejorar al máximo sus estructuras de gestión,
comerciales y productivas, para poder salir reforzados
en estos momentos difíciles y complejos para todos y
colaborar en primera línea con el fortalecimiento de la
economía, siempre en beneficio de la sociedad, para la que
nuestro sector es imprescindible, tanto en lo público como
en lo privado.